jueves 9 de abril de 2009

Aquí, allá y en todas partes

Después de un año de vida en común, el Cronosferio y yo hemos decidido separarnos.

Él se queda con la casa, yo pasaré de vez en cuando a visitarlo y a buscar recuerdos. Los amigos ya saben que tienen las puertas abiertas, este espacio es suyo y todas las plantas que han florecido en él han venido de sus manos.

Seguiremos juntos, aquí, allá y en todas partes.
Gracias por todo, desde lo más profundo de mi corazón.

Con amor,
Nina

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martes 7 de abril de 2009

La tristeza es como la lluvia


La tristeza es como la lluvia: cae, y el panorama se convierte en otro. Puedes fingirte impermeable y salir a la calle o a la vida, pero todo tendrá otro color.

Lo que más te apetece cuando llueve es quedarte dentro, en la seguridad que te dan tus espacios habituales y tus gestos repetidos. Sería tonto obligarte a hacer un picnic bajo la lluvia.
Cuando estás triste también deseas quedarte dentro. Dentro de ti misma, cobijada en tus espacios más íntimos, allá donde la lluvia triste no te moja.

Hay compañías para el sol y compañías para la lluvia.
Las compañías para el sol son más ruidosas y numerosas.
El escenario ideal para la lluvia es una casa acogedora, pocas personas muy cercanas y una cocina activa: el sanctasanctórum del día lluvioso, el taller mágico donde se repara el ánimo en olor de buñuelos.
El lugar de la tristeza también es recogido. Soledad y ventanas cerradas, tinieblas y una cierta obsesión por mirar caer la lluvia al otro lado del cristal.

De pequeña tuve un libro que se llamaba Cómo divertirse en un día de lluvia. Era gordo y muy ilustrado, proponía cantidad de juegos y pasatiempos para hacer dentro de casa. No llegué a hacerlos todos, pero los que hice me encantaron y descubrí que muchos eran divertidos también bajo el sol.
Algún alma buena debería escribir Cómo vivir en un día triste, pequeñas actividades que te hagan olvidar e incluso alegrar de que llueva. Que te demuestren que lo que cae es sólo lluvia, que lo de fuera sigue estando allí sólo que mojado, y que en algún momento se secará y podrás salir a caminar sin paraguas.

Aunque, probablemente, lo mejor sea no hacer nada. La lluvia para cuando tiene que parar, el Talmud habla de dejar que la pena se canse. En vez de cocina o juegos, siesta. La siesta de los días de lluvia, larga y profunda. De ésas que, cuando te levantas, estás confundida y no sabes qué momento del día es. Como si acabaras de nacer.

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jueves 26 de marzo de 2009

Citas de series (Burnt Notice)


Hay un motivo por el cual los ejércitos visten de uniforme, pese a que con él se los descubre más fácilmente.

Muchas veces, ésa es justamente la intención. Los uniformes dan idea de organización, poder y grandes números. Cosas que, a su vez, inspiran miedo.

Y, como todo combatiente sabe, no hay arma más eficaz que el miedo.


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Burnt Notice es una serie de culto que, lamentablemente, no tuvo más de dos temporadas. Además del excelente Jeffrey Donovan y la graciosa Gabrielle Anwar, que salen en la foto, la serie tuvo la actuación del fantástico Bruce Campbell (uno que quisieras invitar a cenar a tu casa) y de la tiernísima Sharon Gless, una mamá que resulta ser mucho más sensata de lo que parecía al principio. Si os gustan las series de espías, enredos y situaciones graciosas, con una historia impecable y un guión brillante, buscadla y os aseguro que pasaréis muy buenos momentos.
La única pega es que os enamoraréis de los personajes y, cuando se os acabe como se me acabó a mí anoche, sentiréis un vacío bastante inquietante. Pero ésas son las que valen la pena, ¿no?

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lunes 23 de marzo de 2009

La paz en el mundo

Pides activamente la paz en el mundo, pero...

- ¿Qué tal te llevas con tus vecinos y familiares?
- ¿Qué sientes por el partido político o el club de fútbol contrario al tuyo?

- ¿Eres capaz de odiar a un país o a un colectivo cualquiera?
- ¿Qué sentimiento te invade ante un criminal?

Al igual que los demás estados del mundo material e inmaterial, la paz es una cuestión de energía, de frecuencia de vibración. Todos hemos visto las ondas y los picos que aparecen en un electroencefalograma, "dibujados" por los impulsos eléctricos que emite el cerebro.

La energía se propaga en ondas, como las que crea la piedra al caer en el lago. Tú eres el punto donde cae la piedra y, si tu reacción es negativa, transmitirás negatividad hasta la orilla.

¿Y qué pasa en la orilla cuando llegan las ondas negativas? Pasa que todo se vuelve más negativo. Si un punto vibraba en una frecuencia positiva, las ondas reducirán esa positividad. Y si otro vibraba en una frecuencia negativa, la negatividad se potenciará.

¿Alguna vez has oído a un diapasón ponerse a sonar "solo"? Cuando dos diapasones están sintonizados en la misma frecuencia (por ejemplo en la nota do), si haces sonar uno de ellos, las ondas que éste emite harán sonar también el otro. Este fenómeno se llama resonancia y sucede aunque los dos diapasones no estén en contacto.

Si una persona alberga sentimientos de odio, latentes o manifiestos, las vibraciones de odio de otras personas se los pueden despertar o aumentar. Una manifestación por la paz en la cual se entonan consignas agresivas, se portan pancartas agresivas o se adopta cualquier otra actitud agresiva no conseguirá nunca la paz sino, inevitablemente, más enfrentamientos.

La única arma contra el odio es el amor, la única arma contra la guerra es la paz. Tu paz y tu amor, en cada momento de cada día. El amor que te permite tolerar a tu vecino y amar al asesino -aunque exijas justamente que responda por su conducta- porque es un ser de luz que aún no ha encontrado el camino. Un amor que va más allá de las emociones, que no depende del juicio que hagas del otro. Un amor que no está ligado a la química del cuerpo sino a la percepción del espíritu y de la unidad de todos en el Todo.

Ese amor genera paz y la irradia hacia el mundo sin necesidad de mover ni un solo músculo. Como el diapasón, los corazones sintonizados perciben la vibración y suenan al unísono. Y los puntos de la orilla que vibran en la oscuridad pueden dar otro paso hacia la Luz.

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Escrito con amor por resonancia, Por Simpatía.

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jueves 19 de marzo de 2009

La meditación de las monjas


Quienes hayan entrado alguna vez a un convento o a un colegio de monjas, seguramente han quedado sorprendidos por el orden y la limpieza. Lo mismo sucede con la repostería y las labores manuales que ellas hacen: transmiten una sensación de armonía, de perfección. Y percibimos espontáneamente que, detrás de esa excelencia, hay muchas horas de paciente dedicación.

La meditación de las monjas consiste, simplemente, en observar esa misma disciplina en nuestras tareas habituales. Lo ideal sería hacerlo en todas o casi todas, pero es suficiente practicarla cuando nos acordemos o cuando sintamos la necesidad de descansar la mente.

Concéntrate en lo que estés haciendo. Si tiendes la cama, haz cada movimiento como si fuera una tarea en sí misma. No te propongas tender la cama, sino realizar todos los pasos necesarios, uno a uno y perfectamente, hasta que la cama esté tendida. Estira las sábanas como si tu misión fuera solamente estirar las sábanas, después ahueca la almohada como si la esculpieras, mira y acomoda cada pliegue, siente la tela en las manos, observa los cambios a medida que vayas avanzando. Descubrirás detalles en los que nunca habías reparado, tus manos te parecerán nuevas porque serás consciente de ellas, sentirás una fuerte conexión contigo mismo que te llenará de maravilla.

Haz lo mismo cuando te duchas (siente el roce de la esponja en tu piel, huele el gel y el champú, recorre minuciosamente cada rincón de tu cuerpo disfrutando de la limpieza), cuando cocinas (siente el peso del cuchillo en tu mano, el aroma y la textura de los ingredientes), cuando limpias tu casa, arreglas el jardín, te vistes o conduces el coche. Y, con mayor razón, cuando realizas tu actividad laboral.

Mientras tu mente esté concentrada en la tarea, no se distraerá en pensamientos negativos. Además, la inmersión en el presente te dejará una sensación de seguridad, de haber estado allí. Todo lo contrario de cuando te pierdes en divagaciones y te encuentras en un sitio o en un momento sin recordar cómo has llegado.

Las manos en la labor, los pies en la tierra y la cabeza sobre los hombros. Consciente de ti mismo y de tu entorno, dueño del tiempo que transcurre y del espacio que ocupas. Y, para más gloria, con el placer del trabajo bien hecho.

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miércoles 11 de marzo de 2009

Un regalo para El Cronosferio

Se trata de un almendro en flor que se encuentra fuera de las murallas de Olivenza. Al fondo, las murallas y la Puerta del Calvario, la única puerta de las murallas exteriores que se conserva, y todo un simbolo oliventino.


Mi querida Anita de El Rincón de Anita, fotógrafa magistral porque en cada toma pone su inmenso corazón, me ha mandado este hermoso regalo para el blog.

Sólo decirte, Anita, que me has llenado de luz. Quisiera encontrar palabras más importantes, pero únicamente me sale un Gracias emocionado y una sonrisa feliz.
Un abrazo fuerte, mi solecito.



Meditación 1 - 2 - 3 - 4

Si nunca has meditado, si piensas que meditar es cosa de santones y no está a tu alcance, esta técnica te hará cambiar de parecer. Probarla te llevará sólo unos minutos y puede llegar a cambiar tu vida.

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Túmbate en la cama, boca arriba, o en un sillón donde puedas descansar la cabeza.
Deja caer los brazos y relaja la frente... la lengua... los hombros... abandónate...
Siente el cambio de estado en tus músculos, una sensación física de expansión muy agradable.

Cuenta serenamente tu respiración: uno, dos, tres, cuatro... uno, dos, tres cuatro...

Tienes que contar sin intervenir en tu respiración, como si fueras un espectador, para no modificarla. Si en algún momento sientes que te falta aire o te agitas, haz una inspiración profunda y retoma la cuenta con tranquilidad.

Dice Lawrence LeShan: La técnica consiste en contar las respiraciones hasta cuatro y comenzar de nuevo. Debes tratar de estar consciente sólo de tu cuenta y, cada vez que empieces a pensar o a ser consciente de otras cosas, debes volver, serena pero firmemente, a la tarea de contar.

Una vez que hayas incorporado el método, lo podrás practicar en cualquier momento: sentado y hasta en pie, en una sala de espera, en el trabajo o en tu cocina mientras aguardas a que hierva el agua. Si lo haces en la cama antes de levantarte, es posible que notes una sensación de serenidad hasta bien entrado el día.

La relajación ayuda a la meditación y ésta, a su vez, potencia la relajación. Un círculo virtuoso que te será útil y placentero cuando necesites descansar de tus tensiones o reencontrarte contigo mismo.

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