jueves 19 de marzo de 2009

La meditación de las monjas


Quienes hayan entrado alguna vez a un convento o a un colegio de monjas, seguramente han quedado sorprendidos por el orden y la limpieza. Lo mismo sucede con la repostería y las labores manuales que ellas hacen: transmiten una sensación de armonía, de perfección. Y percibimos espontáneamente que, detrás de esa excelencia, hay muchas horas de paciente dedicación.

La meditación de las monjas consiste, simplemente, en observar esa misma disciplina en nuestras tareas habituales. Lo ideal sería hacerlo en todas o casi todas, pero es suficiente practicarla cuando nos acordemos o cuando sintamos la necesidad de descansar la mente.

Concéntrate en lo que estés haciendo. Si tiendes la cama, haz cada movimiento como si fuera una tarea en sí misma. No te propongas tender la cama, sino realizar todos los pasos necesarios, uno a uno y perfectamente, hasta que la cama esté tendida. Estira las sábanas como si tu misión fuera solamente estirar las sábanas, después ahueca la almohada como si la esculpieras, mira y acomoda cada pliegue, siente la tela en las manos, observa los cambios a medida que vayas avanzando. Descubrirás detalles en los que nunca habías reparado, tus manos te parecerán nuevas porque serás consciente de ellas, sentirás una fuerte conexión contigo mismo que te llenará de maravilla.

Haz lo mismo cuando te duchas (siente el roce de la esponja en tu piel, huele el gel y el champú, recorre minuciosamente cada rincón de tu cuerpo disfrutando de la limpieza), cuando cocinas (siente el peso del cuchillo en tu mano, el aroma y la textura de los ingredientes), cuando limpias tu casa, arreglas el jardín, te vistes o conduces el coche. Y, con mayor razón, cuando realizas tu actividad laboral.

Mientras tu mente esté concentrada en la tarea, no se distraerá en pensamientos negativos. Además, la inmersión en el presente te dejará una sensación de seguridad, de haber estado allí. Todo lo contrario de cuando te pierdes en divagaciones y te encuentras en un sitio o en un momento sin recordar cómo has llegado.

Las manos en la labor, los pies en la tierra y la cabeza sobre los hombros. Consciente de ti mismo y de tu entorno, dueño del tiempo que transcurre y del espacio que ocupas. Y, para más gloria, con el placer del trabajo bien hecho.

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10 comentarios:

Montse dijo...

¡Cuanta razón!
No había reparado en ello y pienso que es cierto que cuando realizas algo sin que te importe el tiempo que tardas en hacerlo, es cuando realmente sale bien.
Resulta difícil practicar este método, con el poco tiempo de que disponemos para hacer muchas cosas durante la jornada, pero creo que voy a ponerlo en práctica aunque sea en algunas tareas.
Besitos.

Nina Maguid dijo...

Montse, no lleva más tiempo, sólo más atención. Es más, prestar más atención te permite hacer las cosas más rápido. En vez de concentrarte en mantras o visualizaciones, como en la meditación habitual, te concentras en lo que estás haciendo. Es lo que dice Thich Nhat Hanh sobre la taza de té, aquí hay una parte http://www.librosdeluz.net/2008/06/la-taza-de-te-brian-weiss.html
Un abrazo y que estés bien.

Drea dijo...

Pues yo de eso no soy capaz, te lo aseguro. Soy demasiado nerviosa, lo hago todo a carajo sacao.

Nina Maguid dijo...

Drea: estas cosas me encantan. Primero lo de "a carajo sacao" que ha hecho las delicias de mi marido. Segundo, que TÚ digas que no puedes. Niña, tú puedes lo que te propongas! Hoy mismo, cuando te cepilles los dientes, te hagas un té o cualquier otra cosa, ve pensando "ahora hago esto... ahora hago esto otro" y "mirando" cada cosa. Como le decía antes a Montse, no es cuestión de lentitud sino de atención. Ya me dirás. Besazo :)

Anita dijo...

Yo lo hago a veces cuando me acuerdo, aunque la mayoria del tiempo (como últimamente) voy mirando la meta sin percatarme de lo bonito que hay en el camino. Volveremos a centrarnos en el ahora.

Me encanta la frase que nos dejas: "Las manos en la labor, los pies en la tierra y la cabeza sobre los hombros".

Muakks medio "stressaos" (jajaja)

Nina Maguid dijo...

Anita, como siempre tienes razón, la fiesta es todos los días y nos la perdemos por esperar algo que no siempre llega.
A propósito: desde este mediodía ya es primavera, a disfrutarla como se merece y nos merecemos! Un beso florido y feliz :)

Montse dijo...

Nina, gracias por el enlace, me ha gustado leerlo "el pasado ya ha pasado" dice y estoy de acuerdo, hay que vivir el momento.
Ya entiendo que es una actitud.
Reconozco que en las tareas cotidianas pongo poco interés, las hago sin más, no como una autómata pero casi.
Hay otros trabajos que sí me seducen y a los que dedico una atención especial y, como dices, los sientes, los vives y no piensas en nada más.
¡Qué bien que tus palabras nos sirvan para disfrutar la vida!
Besitos.

Nina Maguid dijo...

Montse, a mí pasa como a ti, el camino es largo. Un beso con mucho cariño.

elena dijo...

no deja de ser curioso que en la práctica del zen, al menos este punto, es exactamente igual.

Nina Maguid dijo...

Elena: creo que, instintivamente, todos sabemos que el truco es parar la máquina, tan fácil y tan difícil! Un beso.